Hay un sonido en la Alhambra que no cesa, un murmullo que acompaña cada uno de nuestros pasos. Es el rumor del agua, compañera inseparable del monumento y de la vida cotidiana del mundo árabe. Numerosas albercas, aljibes, canales, fuentes y bajadas de agua salpican la ciudadela. Hoy en concreto, queríamos hablaos de la Escalera del agua, situada entre la Escalera de los leones y los Jardines Altos del Palacio. Esta obra del ingenio y la decoración musulmana es un auténtico deleite para los sentidos.
El propósito de esta escalera era comunicar el Palacio del Generalife con la capilla ubicada en la zona más elevada de la colina.
El Sultán supo salvar muy bien la pendiente de la escalera, colocando tres descansos circulares que forman unas fuentes bajas. Los canales, hechos con tejas invertidas, corren sobre los parapetos que la bordean. Este agua que procede de la Acequia Real y protegida por una bóveda de laureles, crea un ambiente de belleza y relajación.
El espacio que resulta de esto es umbrío y fresco, y servía para efectuar las abluciones previas a la oración. Así, se convertía en el sahn que toda mezquita requiere.
Así que si visitas la Alhambra detente por un momento en esta preciosa escalera, cierra los ojos, siente como el agua recorre y humedece el ambiente, y disfruta de una sinfonía de tranquilidad a tu alrededor.